Vuelta a la oficina

Como cada año por esta época y ante el inminente fin de las vacaciones de verano saltan las alarmas con la llamada depresión postvacacional, una serie de síntomas que sufre aproximadamente el 35% de la población al volver al trabajo después de las vacaciones de verano. ¿Y si este año empezamos el ‘curso’ cuidando nuestra salud? Papelería IcrExpress te da la clave para que veas que es posible con estas sencillas pautas.

1. La depresión postvacacional

Aunque tenga este nombre, la depresión postvacacional no es una enfermedad ni un trastorno, es simplemente los ajustes que realiza el organismo.

El cuerpo humano sigue unos biorritmos que se adaptan a las exigencias del día a día. Cuando los cambios son muy bruscos el cuerpo y, en este caso la mente, tienen que adaptarse rápidamente y por ello se paga un precio.

PREVENCIÓN SENCILLA

  • Ir reajustando poco a poco los horarios, especialmente de sueño y comidas.
  • Volver de vacaciones un par de días antes ayudará a adaptarnos al lugar sin la presión de ir a trabajar mañana.
  • Aprovechar los días previos a la vuelta para fijar nuevas metas, retos u objetivos para la temporada que comienza. Pensar, por ejemplo, qué cosas podría mejorar en mi trabajo.
  • Realizar, siempre que sea posible, un inicio progresivo del trabajo (del regreso a nuestra rutina).
  • Tomarnos un tiempo para reflexionar sobre cómo nos satisface y qué nos permite nuestro trabajo, y encontrar así la motivación necesaria para que la vuelta se convierta en un deseo más que en una obligación.
  • Planificar unas vacaciones más cortas y repartidas a lo largo del año.

Si no hemos sido previsores y estamos sufriendo los síntomas, las estrategias para hacer frente a este problema podrían incluir:

  • Permitirme las emociones que estoy sintiendo, sabiendo que son la respuesta normal de nuestro cuerpo para adaptarse a los cambios. Si nos asustamos o no lo permitimos sólo provocaremos más ansiedad.
  • Respetar nuestros momentos de ocio y de descanso, que son vitales para nuestra salud por muchas cosas que tengamos acumuladas a la vuelta.
  • Cuidarme, lo que incluye tener unos buenos hábitos alimenticios, beber mucha agua, mantener un horario estable de sueño y, muy importante, evitar alcohol y el exceso de café, tabaco u otros estimulantes.
  • Tomar el malestar que sentimos como una oportunidad para descubrir si algo marcha mal, tanto en nuestro trabajo como en nuestro cuerpo.

Este periodo de adaptación suele prolongarse como máximo dos semanas, si los síntomas son demasiado intensos o duraderos pueden estar ocultando algo más grave como una depresión, trastornos de ansiedad, problemas afectivos o insatisfacción laboral… En ese caso, deberemos plantearnos hacer ciertos cambios en nuestra vida o plantearnos pedir ayuda.

2. La vista, el sentido que “sufre” más con la vuelta al trabajo

La vista es el sentido que más “sufre” con la vuelta, ya sea al trabajo o a la búsqueda activa de empleo, pues también requiere a veces muchas horas ante la pantalla. Por este motivo, un alto porcentaje de personas se verán afectadas por estrés visual, o astenopía, que se convierte en la principal causa de consulta al oftalmólogo al regreso de las vacaciones.

El cansancio o fatiga ocular producida por un esfuerzo muscular visual acomodativo sostenido mucho tiempo se manifiesta en forma de visión borrosa, ojos secos e irritados, sensibilidad a la luz, rojez y pesadez en los ojos, cefaleas e incluso mareos y visión doble, en casos extremos. Además de las prolongadas jornadas de lectura o de trabajo frente al ordenador, el estrés visual está asociado a situaciones previas de ametropía o defectos de refracción no corregidos.

El estrés visual se convierte en el motivo de consulta más frecuente y acapara una de cada 3 consultas a las Unidades de Oftalmología durante el mes de septiembre, ya que el regreso a la rutina (laboral o de búsqueda activa de empleo) no se suele realizar de forma escalonada, sometiendo a nuestros ojos a una exigencia visual muy importante, y el esfuerzo muscular visual continuado, unido a los ambientes cerrados y secos (bien por el aire acondicionado o la calefacción) hacen que se someta a la visión a una tensión que desencadena esa situación de estrés visual.

PREVENCIÓN SENCILLA

La prevención de las situaciones de estrés visual es muy sencilla y consiste en cuatro pautas fáciles de llevar a cabo en cualquier puesto de trabajo:

  • Incorporación paulatina al trabajo frente al ordenador, alternando tareas.
  • Ejercicios de descanso visual, relajando la musculatura de los ojos enfocando, de vez en cuando, un punto alejado.
  • Aplicar periódicamente (por lo menos dos veces al día) lágrima artificial o suero fisiológico en los ojos.
  • Mantener una adecuada postura frente al ordenador, cuya pantalla debe estar a una distancia no superior a 50-60 cm ni inferior a 30 cm.

3. Buenos propósitos: higiene postural

Otra sintomatología general asociada al síndrome postvacacional son los dolores musculares, dolores cervicales, dolor de espalda… Estos dolores tienen su causa en las posiciones forzadas que se adoptan para intentar mejorar el campo visual, lo que lleva a mantener una mala postura corporal por un tiempo prolongado, con las consecuencias que eso conlleva: es determinante a la hora de adquirir unos hábitos saludables y una adecuada higiene postural.

PREVENCIÓN SENCILLA

  • Pantalla del ordenador: a la altura de los ojos, a 40 cm de distancia, enfrente (no a un lado) y de manera que evite los reflejos.
  • Teclado: coloca el teclado de manera que los brazos estén en ángulo recto, de manera que tus hombros estén relajados y las muñecas apoyadas.
  • Silla: ten la espalda bien apoyada, especialmente en la zona lumbar. Es aconsejable no cruzar las piernas y que los dos pies estén en el suelo.
  • Levántante de vez en cuando: es recomendable levantarse cada cierto tiempo para no forzar la postura.

Con estos consejos y mediante la realización de una serie de ejercicios, como de rotación de cuello, muñecas y hombros (para aliviarlos y expulsar la tensión), mejorarás la postura y la circulación sanguínea y evitarás las malas costumbres que vamos adquiriendo en nuestra posición frente a la pantalla de ordenador y en la forma de colocarnos en el plano de trabajo.

http://www.efesalud.com/wp-content/blogs.dir/2/files//2013/08/Antonio-de-Dios_Psicología.jpgAntonio de Dios

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